A días de la elección, es un buen momento para echar un vistazo al financiamiento de quienes disputarán los votos este domingo. La plataforma web Lupa Electoral, desarrollada por Espacio Público con el apoyo de la Fundación Friedrich Ebert, detalla los recursos recibidos por cada candidatura, desagregados comuna por comuna.
Los datos muestran algunas claves en las que vale la pena detenerse. Según la información del Servel, el 70% del financiamiento de las candidaturas parlamentarias proviene de fondos públicos, incluyendo los aportes de partidos políticos y los créditos tomados contra el reembolso que se recibirá según los votos obtenidos. El 30% restante corresponde a aportes propios de los candidatos y a donaciones de personas naturales.
El financiamiento no está distribuido equitativamente, sino que existe una evidente brecha de género. Para la elección de la Cámara, en promedio los candidatos reciben un 43% más de fondos que las candidatas. La diferencia es particularmente significativa en el autofinanciamiento (los hombres destinan más del triple de recursos propios que las mujeres), mientras que es mucho menor (14%) en los aportes de los partidos políticos.
Para el Senado, la brecha total es más baja (un 9% más para los hombres), aunque nuevamente con grandes disparidades entre los aportes propios (doce veces superiores en hombres que en mujeres) y el aporte de los partidos, que en este caso es mayor para las candidatas en un 32%.
Así, el financiamiento público expresado en el aporte de los partidos contribuye a emparejar la cancha tanto para las elecciones de la Cámara como del Senado. Es interesante también notar que existen diferencias importantes entre coaliciones. En diputados, las brechas en favor de los hombres son de un 26% en la alianza del oficialismo y la DC; un 41% en Chile Vamos y Demócratas; y un 82% en el pacto de Republicanos, Social Cristianos y Nacional Libertarios. Por su parte, en el PDG los candidatos reciben, en promedio, más del triple de recursos que las candidatas.
Viendo el vaso medio lleno, cabe destacar los avances de los últimos años. Desde 2017, la brecha de género en el financiamiento ha disminuido desde 91% a 43% para la Cámara, y desde 118% a 9% para el Senado. Ello se debe, en parte, a reformas como las cuotas de entrada y el reembolso adicional que la ley establece en favor de las candidatas.
Sin embargo, aún estamos lejos de que candidatos y candidatas tengan la misma billetera a la hora de competir por el Congreso. Es clave discutir nuevas reformas, como el rediseño de la cuota de género para que sea exigible en cada distrito y no a nivel nacional, o la implementación de listas ‘cebra’ que intercalen mujeres y hombres. Junto a ello, es fundamental potenciar el escrutinio de la opinión pública respecto de las decisiones electorales de las distintas fuerzas políticas.

