Benjamín García, Juan José Obach
Medio:
La Segunda
*Columna co-escrita con Juan José Obach, director ejecutivo de Horizontal.
Si en los noventa Chile crecía al 6% anual, hoy apenas lo hace al 2%. El estancamiento de más de una década —conocido como la trampa de ingreso medio— nos obliga a levantar la mirada y acordar una hoja de ruta de largo plazo que trascienda los ciclos electorales y coordine esfuerzos públicos y privados hacia un objetivo común. Así avanzaron países que lograron dar el salto al desarrollo como Irlanda, Corea o Canadá.
Ese es precisamente el sentido de “Un Pacto de Desarrollo para Chile”, documento publicado por los centros de estudio Horizontal y Espacio Público, fruto de nueve meses de trabajo y de un consejo integrado por 12 expertos de diversas sensibilidades y trayectorias.
El pacto propone una estrategia con tres ejes: (i) más y mejor producción; (ii) mejor gestión ambiental; y (iii) mayor equidad, mejores empleos y productividad, junto a un eje transversal para construir un Estado habilitador que colabore activamente con el sector privado. Plantea 12 acciones y 11 metas hasta el 2050, entre ellas aumentar la inversión al 30% del PIB; elevar las exportaciones al 27% del PIB; reducir el desempleo al 5%; lograr la carbono neutralidad al 2050; y disminuir significativamente la desigualdad.
El diagnóstico es claro: no basta con seguir haciendo más de lo mismo. Para crecer, Chile debe revitalizar sus sectores exportadores tradicionales —minería, forestal, salmones— y aprovechar nuevas oportunidades en energías limpias, hidrógeno verde, infraestructura digital y turismo. Todo ello protegiendo el medio ambiente, fortaleciendo el desarrollo local en los territorios y generando encadenamientos productivos que dinamicen la economía.
¿Cómo coordinar y sostener esta estrategia? Proponemos crear una instancia permanente de coordinación entre los sectores productivos y el Estado, donde los primeros señalicen metas de producción y el segundo defina acciones para habilitarlas. Esta instancia debe trascender a los gobiernos de turno y rendir cuentas periódicas al Congreso.
En tiempos de polarización e inmediatez, este esfuerzo demuestra que es posible construir acuerdos transversales y con mirada de futuro. El pacto no busca cerrar el debate, sino abrirlo. Ofrece una base común para proyectar una hoja de ruta compartida que nos permita lograr un crecimiento sostenible que finalmente mejore la vida de todos los chilenos.
A días de elegir al próximo presidente o presidenta, quien –entre muchos otros desafíos– deberá reactivar la economía, ponemos a disposición “Un Pacto de Desarrollo” como una propuesta seria, transversal y con metas ambiciosas para avanzar hacia un desarrollo sostenible. Chile ya lo hizo antes y puede lograrlo de nuevo.

